jueves, 28 de noviembre de 2013
Oniromancia, Octubre , 1902, Concord, Massachusetts.
Bailey pasa el día entero queriendo que el sol se ponga, pero lo desafía y sigue su paso normal por el cielo, un paso en el que Bailey jamás había pensado antes, pero hoy lo encuentra dolorosamente lento, casi desea que hoy fuera día de escuela, así tendría algo que le ayudara a pasar las horas, se pregunta si debería tomar una siesta, pero esta demasiado emocionado por la sorpresiva aparición del circo como para que pudiera dormir.
La cena pasa de la misma manera que ha sido por meses, se alarga el silencio y se rompe por su madre que intenta una conversación educada y los ocasionales suspiros de Caroline. Su madre menciona el circo, o mas específicamente, el flujo de gente que traerá. Bailey espera a que caiga el silencio otra vez, pero entonces Caroline voltea hacia el.
-¿ No te reté a que entraras a escondidas al circo la ultima vez que estuvo aquí, Bailey?- Su tono es curioso y ligero, como si de verdad no recordara si eso pasó.
-¿Como, durante el día?- Su madre pregunta, Caroline asiente con la cabeza vagamente.
- Si.- Dice Bailey por lo bajo, queriendo que el silencio regrese.
- Bailey- Dice su madre, arreglándoselas para convertir el tono en uno de reproche- decepción. Bailey no esta seguro cómo es que es su culpa, empezar con el retado y no el retador, pero Caroline responde antes de que el pueda responder.
- ¡Oh, no lo hizo!- dice, como si ahora recordara el incidente claramente.
Bailey solo se encoge de hombros.
- Bueno, desearía que no.- Dice su madre.
El silencio se reinicia y Bailey mira a la ventana preguntándose que constituye exactamente el atardecer. Piensa que quizá seria mejor llegar a las puertas tan pronto como pueda, aunque a penas pueda considerarse remotamente que esta por ponerse el sol y esperar si es necesario. Sus pies están inquietos bajo la mesa, y se pregunta que tan pronto le será posible escaparse.
Toma horas limpiar la mesa, una eternidad ayudar a su madre con los platos, Caroline desaparece en su cuarto y su padre saca el periódico.
- ¿A donde vas?- Pregunta su madre cuando lo ve ponerse la bufanda.
- Voy al circo. - Bailey dice.
- No llegues muy tarde, tienes trabajo que hacer.
- No lo haré. - Dice Bailey, aliviado de que no diga una hora en especifico, dejando el "muy tarde" a interpretación.
- Lleva a tu hermana.
Solo porque no hay forma de dejar la casa sin que su madre vea si va o no al cuarto de Caroline, Bailey toca en la puerta entreabierta.
- ¡Vete!- dice su hermana
-Voy al circo, si quieres podrías acompañarme,- su voz aburrida, pues ya sabe cual será la respuesta.
- No.- Dice ella, tan predecible como el silencio en la cena. - que infantil, - añade con una mirada desdeñosa.
Bailey se va sin decir una palabra mas, dejando que el viento azote la puerta del frente tras el. El sol a penas esta empezando a ponerse, y hay mas gente afuera de lo normal a esta hora del día, todos caminando con a misma dirección. Mientras camina su emoción empieza a menguar, quizá es infantil, quizá no sea lo mismo .
Cuando llega al campo ya hay una multitud reunida, y esta aliviado de ver que hay muchos jóvenes de su misma edad o mucho mas viejos, y solo unos cuantos niños con ellos. Un par de chicas al rededor de su edad ríen cuando pasa por donde ellas tratando de llamar su atención, no sabe si eso deba halagarlo o no.
Bailey encuentra un lugar entre la gente. Espera mirando las puertas de metal cerradas, preguntándose si el circo será diferente a como lo recuerda. Y se pregunta, en un rincón de su mente, si la chica de pelo rojo esta en algún lugar adentro.
Los anaranjados rayos del sol hacen que todo , incluyendo el circo , se vean como si se incendiaran antes de que la luz desaparesca completamente, es mas rápido de lo que Bailey esperaba, el momento que cambia de encendido al anochecer y entonces el circo empieza a parpadear por sobre las carpas, la gente hace "ohh" y "ahh" apropiadamente, pero algunos contienen el aire en sorpresa cuando el enorme letrero sobre las puertas empieza a chisporrotear y chispear, Bailey no puede evitar sonreír cuando esta completamente encendido, brillando como un faro: Le Cirque des Revés.
Mientras la espera del día fue tediosamente lenta, la fila para entrar al circo se mueve particularmente rápido y pronto Bailey esta frente a la taquilla comprando un solo boleto. El sinuoso camino salpicado de estrellas parece no acabar al caminar por sus oscuras vueltas, anciosamente anticipando la brillantez al final.
Lo primero que piensa cuando llega a la parte iluminada del patio es que huele igual, a humo y caramelo y algo mas que no puede identificar. No esta seguro de por donde empezar, hay tantas carpas, tantas opciones, piensa que quizá debería caminar por ahí un rato antes de decidir a que carpas entrar.
También piensa, que simplemente vagando por el circo podría aumentar la posibilidad de toparse con la chica del pelo rojo. Aunque se niega a admitir a si mismo que la esta buscando, es tonto buscar por una chica que solo vio una vez bajo extremadamente extrañas circunstancias hace muchos años. No hay razón para creer que ella lo va a recordarlo siquiera , o reconocerlo, y no esta muy seguro de que el la fuera a reconocer tampoco, siendo el caso.
Decide caminar en el circo, por el patio, la hoguera y al otro lado, entonces intentar regresar. Es tan buen plan como cualquiera, y puede no haber tanta gente en el lado mas alejado.
Pero primero, piensa, debería ir por un vaso de cidra especiada. No le toma mucho tiempo encontrar al vendedor correcto en el patio , paga por su vaso , la humeante cocción contenida en remolinos marmoleados blancos y negros, por un momento, antes de tomar el primer sorbo, se pregunta si sabrá tan bien como lo recuerda, muchas veces ha recordado el sabor en su cabeza, y a pesar de la riqueza de manzanas en el área, ninguna cidra con o sin especias ha tenido tan buen sabor. Duda antes de tomar el mas pequeño sorbo, sabe aun mejor de lo que recuerda.
Escoge un camino a seguir, entre las entradas de las carpas del rededor, hay un pequeño grupo reunido al rededor de una plataforma, una mujer esta en lo alto de la plataforma y se tuerce y dobla de tal manera que parece a la vez horrible y elegante, Bailey se detiene a unirse a los espectadores, aunque es casi doloroso de ver.
La contorsionista toma un pequeño aro plateado del suelo, blandiéndolo con unos simples pero impresionantes movimientos, lo pasa a un hombre en el frente de la gente para asegurar que es solido, cuando se lo regresa, pasa su cuerpo entero por el, extendiendo sus miembros en fluidos, casi dancísticos movimientos. Luego de hacer a un lado el aro, pone una caja pequeña en el centro de la plataforma. La caja parece no ser de mas de un pie de alto o ancho, aunque en realidad es un poco mas grande que eso. Mientras que el acto de una mujer adulta ( si bien mas pequeña del promedio), condensándose en si misma en tan confinado espacio podría ser impresionante, lo es aun mas en este caso ya que la caja esta hecha de cristal, completamente transparente.
Los bordes son de metal, oxidado de tal manera que los hacen lucir negros, pero por los lados y la tapa son de cristal transparente, así que es visible todo el tiempo , como se dobla y tuerce en si misma en el pequeño espacio. Lo hace lentamente, haciendo cada minuto, cada movimiento parte del show, hasta que su cuerpo y cabeza permanecen dentro su mano esta fuera , pegada en la parte de arriba. La vista desde la perspectiva de Bailey parece imposible, un poquito de pierna aquí, una curva del hombro allá, un pedazo del otro brazo bajo el pie.
Solo un a mano queda, saluda animadamente antes de cerrar la caja, el pestillo se cierra automáticamente con la contorsionista claramente dentro. Entonces la caja de cristal con la mujer atrapada adentro lentamente se llena de humo, arremolinándose en las pequeñas grietas y espacios no ocupados por extremidades o el torso, pasa entre los dedos para llegar al cristal.
súbitamente con un tronido la caja se rompe, los paneles de cristal caen a los lados y cae la tapa, rizos de humo se elevan en el aire nocturno, la caja, o mas bien , la pequeña pila de cristal sobre la plataforma que alguna vez fue una caja esta vacía , la contorsionista no esta.
La gene espera por varios minutos pero nada pasa, los últimos jirones de humo se disipan y la multitud se empieza a dispersar. Bailey toma un vistazo mas de cerca al pasar por la plataforma, preguntándose si de algún modo la contorsionista se encuentra dentro de la plataforma, pero es de madera solida y abierta por la parte de abajo, se ha desvanecido por completo a pesar de la evidencia de que no hay lugar al que ella pudiera ir.
Bailey continua por el sinuoso camino , termina su cidra y encuentra un bote para tirar su vaso, tan pronto como deposita el vaso en el ensombrecido bote parece desvanecerse. Sigue caminando leyendo letreros, tratando de decidir a que carpa entrar, algunas son grandes y decoradas con flores y largas descripciones de lo que contienen. Pero el que llama su atención es pequeño, como lo es la carpa del que cuelga, redondeadas letras blancas en un fondo negro.
Hechos de ilustre ilusión.
La entrada esta abierta y una línea de espectadores se alinea en la carpa de la ilusionista, Bailey se les une.
Adentro esta iluminado por una línea de apliques de hierro a lo lago de un muro redondo y contiene nada mas que un anillo de simples sillas de madera, hay aproximadamente veinte, arregladas en dos hileras de modo que la vista desde cada silla es similar , Bailey elige una silla en la hilera interior al otro lado de la entrada. El resto de las sillas se llenan rápidamente, a excepción de dos , una a su izquierda y otra al otro lado del circulo. Bailey nota dos cosas al mismo tiempo.
Primero que ya no puede ver donde estaba la entrada, el espacio donde la audiencia había entrado ahora parece ser un muro solido, perfectamente mezclado con el resto de la carpa. Segundo, ahora hay una mujer de pelo oscuro y abrigo negro sentada a su izquierda, esta seguro de que no estaba ahí antes de que desapareciera la puerta.
Entonces su atención se remueve de estos dos eventos cuando la silla al otro lado de la tienda arde en llamas. El pánico es instantáneo, aquellos ocupando los asientos mas cerca a la silla en llamas abandonan sus asientos y se apresuran a la puerta, solo para encontrar que ya no hay puerta que puedan encontrar, solo muros solidos. Las llamas crecen estables y altas, permaneciendo cerca de la silla, lamiendo al rededor de la madera, aunque no parece estar ardiendo. Bailey mira otra vez a la mujer a su izquierda y esta le guiñe el ojo antes de levantarse y caminar al centro del circulo. Entre el pánico, ella tranquilamente se desabotona su abrigo y se lo quita arrojándolo con un delicado gesto a la silla ardiente.
Lo que había sido un pesado abrigo de lana se convierte en un una larga pieza de seda negra ondeante como agua sobre la silla, las flamas se desaparecen, solo algunas volutas de humo quedan, junto con el agudo olor a madera quemada que lentamente cambia al reconfortante olor de una chimenea, teñido con algo como canela o clavo.
La mujer que esta en medio del circulo de sillas jala la seda negra con gesto ceremonioso revelando una silla intacta en la que se encuentran ahora varias palomas. Otro gesto y la seda negra se dobla y curvea en si misma convirtiéndose en un sombrero de copa, la mujer lo pone en su cabeza, terminando un conjunto que parece un vestido de fiesta sacado del cielo nocturno, seda negra con puntos de brillantes cristales blancos, saluda a su audiencia con una reverencia. La ilusionista ha hecho su entrada.
Poca gente, incluido Bailey, logran aplaudir, mientras que aquellos que abandonaron sus asientos regresan a ellos, luciendo perturbados y curiosos al mismo tiempo.
L a actuación es continua, las presentaciones que Bailey tiene dificultad para pensar que sean trucos se funden uno en otro, las palomas desaparecen frecuentemente, solo para reaparecer en sombreros o debajo de las sillas, también esta un negro cuervo, mucho mas grandes para ser astutamente escondido, es solo hasta que la actuación lleva ya un tiempo, que Bailey lentamente se da cuenta de que por la forma en que están las sillas , la forma y lo pequeño del espacio, no hay espacio para espejos ni trucos de luz. Todo es inmediato y palpable. Ella incluso transforma el reloj de un miembro de la audiencia de metal en arena y al revés , en un punto , las sillas se elevan una distancia del suelo, el movimiento es seguro y estable, los dedos de los pies de Bailey a penas alcanzan el piso y se aferra a los costados de la silla nervioso.
Al final del acto la ilusionista hace una reverencia con un brinquito y una vuelta, saludando al circulo completo mientras la audiencia aplaude, cuando completa la rotación , ya no esta ahí, solo unas pocas chispas temblorosas permanecen, ecos del cristal en su vestido.
La puerta reaparece en el lado de la carpa y la pequeña audiencia sale. Bailey se queda atrás , mirando a su espalda dejando el lugar donde la ilusionista ha estado. Afuera , aunque no estaba ahí antes, esta otra plataforma, muy parecida a la de la contorsionista, pero la figura en esta plataforma no se mueve, Bailey casi cree que es una estatua, lleva un vestido blanco, rematada en piel del mismo color, que cae por la plataforma hasta el suelo. Su piel y su cabello, aun las pestañas con de gélido blanco.
Pero se mueve, muy, muy, muy despacio. Tan despacio que Bailey no pude detectar movimientos exactos, solo pequeños cambios, suaves copos de nieve iridicente flotan hasta el suelo, caen de ella como hojas de un árbol.
Bailey camina al rededor, mirándola desde cada ángulo, sus ojos lo siguen, aunque las pestañas cubiertas de nieve no parpadean. Hay una pequeña placa en la plataforma, parcialmente oculta por la caída del vestido. Se lee IN MEMORIAM, pero no especifica para quien es.
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