martes, 26 de noviembre de 2013
Noche del estreno II: Chispas. Octubre 13 y 14, 1886, Londres.
Marco pasa muchas de las primeras horas del estreno tomando subrepticias miradas a su reloj, esperando impaciente a que las manecillas alcancen la media noche. La inesperada y temprana llegada de los gemelos Murray ha complicado ya su agenda, pero si el encendido de la hoguera procede como se tiene planeado , eso deberá ser suficiente. Es la mejor solución a la que puede llegar , sabiendo que en algunas semanas del circo estará a cientos de millas de distancia dejándolo solo en Londres. Y mientras Isobel podría ser útil, necesita un lazo mas fuerte.
Desde que descubrió donde seria el reto, ha estado tomando lentamente mas responsabilidad por el circo. Haciendo todo lo que Chadresh le pide y mas, hasta el punto en que le ha sido dada rienda suelta en todo , desde aprobar el diseño de las puertas a ordenar los lienzos para las carpas.
Le preocupa el alance del lazo, nunca ha intentado nada de tal escala, pero no parece haber una buena razón para no iniciar el juego tan fuerte como le sea posible.
La hoguera le provee de una conexión con el circo, aún cuando no sabe completamente que tan bien va a funcionar, y con tanta gente envuelta, le parece adecuado añadir un elemento de seguridad al lugar. Ha tomado meses de preparación.
Chandresh estuvo mas que feliz de dejarle la organización del encendido, habiéndolo considerado ya invaluable para la planeación del circo con solo un poco de coerción, un gesto con la mano y los detalles eran atendidos por el.
Y lo más importante, Chandresh accedió a que fuera un secreto. El encendido en si mismo tomo el aire de las cenas de media noche, no se permitían preguntas, como con los ingredientes del menú. No hubo respuestas sobre de que estaban cubiertas las puntas de las flechas para crear tan sobresaliente efecto, cómo fue que hicieron para que las flamas cambiaran de una vibrante tonalidad a otra. A aquellos que preguntan durante las preparaciones y ensayos se les dice que revelar los métodos arruinaría el efecto. Aunque por supuesto Marco no ha podido ensayar la parte mas importante.
Le es fácil escapar de Chandresh entre la multitud del patio justo antes de la media noche. Se dirige hacia el hierro torcido, moviéndose tan cerca del caldero como le es posible, toma un enorme cuaderno atado con cuero de su abrigo, una copia perfecta de otro que ha sido guardado en un lugar seguro en su oficina, nadie en la arremolinada multitud nota que lo arroja al fondo del caldero, aterriza con un golpe que es silenciado por el ruido ambiental. La cubierta se abre exponiendo el elaborado árbol de tinta al cielo estrellado de la noche. Permanece cerca de la orilla del metal torcido mientras los arqueros toman su lugar. Su atención esta concentrada en las llamas a pesar de la presión de los visitantes al rededor de el mientras el fuego es amplificado a través de un arcoíris de tonalidades.
Cuando la ultima flecha aterriza, cierra los ojos. Las llamas blancas arden rojas tras sus parpados.
*
Celia esperaba sentirse como una pobre imitación de su padre durante sus primeras actuaciones, pero para su tranquilidad, la experiencia es totalmente diferente de aquella que vio tantas veces en teatro tras teatro.
El lugar es pequeño e intimo, las audiencias son lo suficientemente modestas como para que permanezcan como individuos mas que mezclarse anónimamente en una multitud. Se da cuenta de que es capaz de hacer cada actuación única, dejando que la respuesta de su audiencia le informe que va a decidir hacer después. Mientras ella disfruta mas de lo que pensó que lo haría, se siente agradecida de tener periodos de tiempo para ella entre actos, acercándose la media noche decidever si puede encontrar un lugar para mirar discretamente el encendido de la hoguera.
Pero mientras se abre camino al área que ya es referida como tras bambalinas, a pesar de la falta de un escenario propiamente, ella es rápidamente atrapada en el, de algún modo, caos ordenado que rodea el imperioso nacimiento de los gemelos Murray. Varios de los artistas y personal se han reunido esperando ansiosos, el doctor , quien ha sido traído encuentra la situación entera muy extraña, la contorsionista va y viene, Aidan Murray se pasea como uno de sus felinos.
Celia procura ser tan útil como le es posible, lo que consiste principalmente en llevar tazas de té y encontrar nuevas y creativas formas de asegurar a la gente que todo estará bien. Esto le recuerda mucho a como consolaba a sus antiguos clientes cuando era espiritualista, tanto que le toma por sorpresa cuando le agradecen diciendo su nombre. Un suave llanto suena minutos después de la media noche como un alivio, seguido de suspiros y aplausos, entonces otra cosa le sucede, Celia lo siente antes de escuchar el aplauso resonando por el patio, el cambio se expande súbitamente por el circo como una ola.
Pasa por su cuerpo mandando un estremecimiento involuntario por su espalda, casi le hace perder el equilibrio.
-¿Estas bien?- le pregunta una voz a sus espaldas, se voltea y encuentra a Tsukiko extendiendo su mano cálida para sostenerla. El brillo en los sonrientes ojos de la contorsionista, que parece decir "se demasiado" , empieza a ser familiar para Celia.
- Estoy bien, gracias.- dice Celia luchando para recuperar el aliento.
- Eres una persona sensible,-dice Tsukiko,- no es inusual para la gente sensible ser afectada por estos eventos.- Otro llanto resuena en la cámara adyacente , uniéndose al anterior en un gentil coro.
- Tienen una sincronía sorprendente, - dice tsukiko, volviendo su atención a los gemelos recién nacidos. Celia solo puede asentir.- Es una pena que te perdieras el encendido, también fue sobresaliente.
Mientras el llanto de los gemelos aminora, Celia trata de sacudirse los remanentes del cosquilleo en su piel, aun no esta segura de quien es su oponente, pero a pesar de todo su movimiento esta hecho, y la ha sacudido. Siente que la totalidad del circo vibra a su alrededor , como si una malla hubiera sido arrejada sobre de ella, atrapando todo dentro de la valla de acero, flotando como una mariposa. Se pregunta como se supone que responda.
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