sábado, 23 de noviembre de 2013
Noche del estreno I: Inicio. Octubre 13 y 14, 1886 , Londres.
El día del estreno, o mejor dicho, noche, es espectacular. Hasta el ultimo detalle ha sido planeado y una gran multitud se reúne en las puertas mucho antes de que caiga el sol, cuando por fin se les permite entrar lo hacen con ojos muy abiertos y al moverse de carpa en carpa, se abren mucho mas.
Cada elemento del circo se mezcla en una hermosa fusión , actos que han sido preparados en países separados, en diferentes continentes ahora se presentan en carpas adyacentes, cada parte mezclándose de manera perfecta en un todo, cada disfraz, cada gesto, cada letrero de cada carpa es mas perfecto que el anterior.
El aire mismo es ideal, claro y fresco, permeado con aromas y sonidos que tientan y encantan a uno o a otro visitante.
A la media noche la hoguera se enciende ceremoniosamente, habiendo pasado la primera parte de la velada vacío , pareciendo una simple escultura de hierro torcido, doce de los artistas del fuego entran silenciosos en el patio con pequeñas plataformas que han sido puestas en el perímetro como números en un reloj. Precisamente un minuto antes de la hora, cada uno asciende a su respectiva plataforma y sacan de sus espaldas brillantes arcos y flechas. Treinta segundos antes de la media noche encienden las puntas de las flechas con pequeñas y bailarinas flamas amarillas. Aquellos entre la multitud que no los habían notado antes ahora los miran maravillados, a los diez segundos antes de la hora, levantan los arcos y apuntan al expectante pozo de hierro rizado, cuando el reloj empieza a dar las campanadas cerca de las puertas, el primer arquero deja volar su flecha, flotando sobre la multitud y dando a su blanco en una lluvia de chispas.
La hoguera se enciende en una erupción de llamas amarillas, la segunda campanada le sigue y el segundo arquero lanza su flecha a las llamas amarillas y se tornan de un azul cielo claro. A la tercera campanada con la tercera flecha el fuego se pinta de un brillante color rosado. Flamas del color de una calabaza madura siguen a la cuarta flecha, a la quinta las flamas son rojo escarlata, en la sexta las flamas son de un rojo mas oscuro, siete y el fuego es empapado con un color como un vino incandecente. Ocho y las flamas son ahora de un tembloroso violeta, nueve y las flamas se tornan en índigo, diez campanadas, la decima flecha y la hoguera se tiñe de un rico azul media noche, en la penúltima campanada las bailarinas flamas cambian de azul a negro y por ese momento es difícil discernir el fuego del caldero. Y en la ultima campanada, las oscuras flamas son remplazadas con un blanco cegador, una lluvia de chispas caen como copos de nieve al rededor. Enormes rizos de denso humo se elevan en espiral hacia el nocturno cielo.
La reacción de la multitud es atronadora. Espectadores que habían considerado irse deciden quedarse un poco mas y comentan entusiasmados el encendido de la hoguera, aquellos que no lo presenciaron por si mismos a penas pueden creer las historias contadas minutos u horas después.
Gente deambula de carpa en carpa, vagando por senderos que giran uno sobre el otro, mientras que otros son mas selectivos, escogen las carpas después de considerar cuidadosamente cada letrero, algunos encuentras una carpa tan fascinante que son incapaces de salir y optan por permanecer ahí todo el tiempo de su estancia. Visitantes recomiendan a otros que pasan por la gran sala, señalando carpas extraordinarias que han visitado ya, su recomendación es tomada siempre con agrado aunque frecuentemente se distraen de las recomendaciones por otras antes de llegar a las sugeridas.
Es difícil guiar a los visitantes restantes a fuera mientras el sol empieza a salir y solo pueden ser consolados al asegurárseles de que pueden regresar cuando el sol se ponga otra vez.
Dicho todo, la noche de estreno es un éxito innegable
Solo hay un pequeño percance dentro de todo, una ocurrencia inesperada, pasa inadvertida por cualquiera de los visitantes y muchos de los artistas no se enteran de ella hasta después del hecho.
Justo antes del atardecer, mientras las preparaciones de ultimo minuto están siendo hechas, (ajustes de vestuarios , derretir caramelo), la esposa del domador de felinos salvajes inesperadamente entra en labor, ella es, cuando no se encuentra en estado delicado, su asistente. Su acto ha sido ligeramente modificado debido a su ausencia, pero los felinos mismos parecen estar agitados.
Ella espera gemelos, aunque no se supone que lleguen por algunas semanas mas. La gente bromea después que quizá no querían perderse la noche del estreno. Un doctor es traído al circo antes de abrir al publico y llevado discretamente tras bambalinas para el parto ( una hazaña mas fácil de lograr que llevarla a ella al hospital.) Seis minutos antes de la media noche, Winston Aidan Murray ha nacido. Siete minutos después de la media noche, su hermana, Penélope Aislin Murray, le sigue.
Cuando las noticias llegan a Chandresh Christophe Lefêvre, esta medianamente desilusionado de que los gemelos no sean idénticos, había pensado varios papeles en el circo para gemelos idénticos para presentar una vez los niños fueran lo suficientemente grandes , gemelos fraternos, por otro lado, no tienen la cantidad de teatralidad que esperaba. pero hace que Marco arregle la entrega de dos enormes ramos de rosas rojas de todos modos.
Son unas cositas pequeñitas, cada uno con una sorprendente cantidad de brillante pelo rojo, a penas lloran, están despiertos y alerta, con idénticos ojos azules bien abiertos, están envueltos en trozos sobrantes de seda y satín , blanco para ella y negro para el.
Un flujo constante de actores del circo van a verlos entre actos, toando turnos para cargarlos e inevitablemente señalar su exquisita coordinación, todo mundo dice que van a encajar bien, salvo por su pelo, alguien sugiere sombreros hasta que sean lo suficientemente mayores para teñirse el pelo, alguien mas señala que seria difícil teñir un color así, un escandaloso rojo mucho mas brillante que el castaño de su madre.
- Es un color prometedor.- Comenta Tsukiko, pero se rehúsa a abundar en su significado, besa a cada gemelo en la frente y hace tiras de papel doblado en forma de gruyas para colgar sobre la cuna.
Cerca del amanecer, cuando el circo se va vaciando, son llevados a un paseo al rededor de las tiendas hasta el patio, el propósito es ostensiblemente, arrullarlos para que se duerman, pero permanecen despiertos viendo las luces y los disfraces y las rayas en las tiendas al rededor de ellos, extrañamente alertas para tener solo unas cuantas horas de vida.
No hasta que el sol se ha levantado por fin cierran los ojos, lado a lado en la cuna de negro hierro con mantas a rayas que los espera, a pesar de su temprano arribo. Fue enviada como regalo hace algunas semanas, aunque no llevaba una tarjeta o nota, los Murray asumen que es un regalo de Chandresh, aunque le agradecen por ella el asegura no tener idea de qué están hablando.
A los gemelos les encanta, sin importar sus dudosos orígenes, nadie recuerda después exactamente quien fue el que los apodó Poppet y Widget, como con la cuna nadie toma crédito por ello.
Pero el apodo se pega, como suelen hacerlo los apodos.
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