domingo, 17 de noviembre de 2013
Estratagema. Abril 1886, Londres.
- Ella es demasiado buena para tenerla fuera entre la multitud, - dice Chandresh,- simplemente debe tener su propia carpa. Le pondremos sillas de forma circular o algo, mantendremos a la audiencia justo en medio de la acción.
-Si, señor. - Marco dice jugueteando con su libreta, pasando sus dedos sobre las paginas que han sido alas hace solo unos minutos.
-¿Que es lo que te pasa?- pregunta Chandresh.- Estas blanco como una hoja. - Su voz resuena en el teatro vacío mientras están solos en el escenario, Mme. Padva habiendo llevado rápidamente a fuera a Celia acribillandola con preguntas sobre vestidos y estilos de peinado.
- Estoy bien , señor.
- Te ves espantoso,- dice Chandresh exhalando una nube de humo de su puro, - ve a casa.
Marco lo mira sorprendido , - Señor, hay papeleo que necesita ser hecho.- protesta.
- Hazlo mañana, hay mucho tiempo para esas cosas, Tante Padva y yo llevaremos a la señorita Bowen a la casa para tomar el té y podremos resolver los particulares y el papeleo después, descansa o ve por un trago o lo que sea que prefieras. Chandresh sacude la mano distraídamente haciendo que el humo de su puro se mueva en oleadas.
- Si usted insiste, señor.
- ¡Insisto! Y deshazte de todos esos sujetos en el lobby, no hay necesidad de ver a ese montón de trajes y capas cuando ya encontramos algo mucho mas interesante y muy atractivo también, debería pensar, si las predilecciones de uno van en esa dirección.
- Ya lo creo, señor, - Dice marco y un rubor sube a su cara.- Hasta mañana entonces. - Mueve la cabeza en algo que es casi una reverencia antes de girar hábilmente en sus talones y dirigirse al lobby.
-Nunca te creí de los que se espantan fácilmente, Marco.- Dice Chandresh tras de el , pero Marco no regresa.
Marco despide educadamente a los ilusionistas en el lobby explicando que el lugar ha sido tomado y agradeciéndoles su tiempo. Ninguno nota que sus manos están temblando o que sujeta la pluma en su mano con tal fuerza que sus nudillos están blancos, y tampoco notan cuando se parte e dos en su puño escurriendo tinta negra por su muñeca.
Cuando los ilusionistas se han retirado Marco junta sus cosas limpiando su mano cubierta de tinta con su abrigo negro y se pone su bombín antes de dejar el teatro. A cada paso se le ve mas afligido, la gente se aparta de su camino en la calle llena de gente. Cuando llega a su piso , Marco suelta su bolsa en el piso recargándose en la puerta con un pesado suspiro.
-¿Que pasa?- Pregunta Isobel desde una silla cerca de la chimenea vacía , escondiendo el mechón de pelo que ha estado trenzando en su bolsillo, frunciendo el seño pues sabe que tendrá que rehacerlo por completo porque su concentración se ha perdido , es la parte que mas trabajo le cuesta, concentración y enfoque.
Por ahora lo abandona y mira a Marco cruzar la habitación para alcanzar los estantes de libros alineados en el muro.
- Se quien es mi oponente.- Dice Marco sacando de sus repisas cuantos libros le caben en los brazos y regándolos aleatoriamente en las mesas dejando varios montones desordenados en el piso en montones, aquellos que quedan en los estantes se colapsan y algunos caen pero Marco parece no notarlo.
-¿ Es esa mujer japonesa que te causaba tanta curiosidad?- Pregunta Isobel mirando como el sistema de orden de Marco se convierte en caos, el departamento siempre ha estado en perfecto orden y encuentra esta súbita sacudida inquietante.
-No,- dice marco dando vuelta a las paginas- es la hija de Prospero.
Isobel toma una violeta en tiesto que ha caído con los libros y la pone de nuevo en su repisa.
-¿ Prospero, el mago que una vez viste en Paris?
Marco asiente.
- No sabia que tuviera una hija.
- No estaba enterado del hecho tampoco- Marco dice descartando un libro y tomando otro.- Chandresh la acaba de contratar para ser la ilusionista del circo.
- ¿De verdad?- Marco no responde.-¿ Así que ella estará haciendo lo que dijiste que el hacia, magia de verdad disfrazada de trucos en el escenario, hizo eso en la audición?
- Si , si lo hizo.- Dice marco sin levantar la vista de sus libros.
- Debe ser muy buena.
- Es demasiado buena.- Marco jala otra repisa llena de libros sacándolos de su reposo y moviéndolos a la mesa, la violeta es una inocente victima otra vez.- Esto podría ser extremadamente problemático.- Dice casi para si mismo, una pila de libretas se resbala al piso en una ráfaga de hojas que se mueven y suenan como las alas de un ave. Isobel toma la violeta y la lleva del otro lado de la habitación.
-¿Sabe ella quien eres?
- No lo creo.
- ¿Significa esto que el circo es parte del reto?
Marco deja de buscar entre las paginas y la mira.
- Debe ser.- Dice y regresa su atención a al libro.- Probablemente por eso fui enviado a trabajar con Chandresh, para que ya estuviera involucrado, el circo es el escenario.
- ¿Eso es bueno?- Pregunta Isobel pero Marco no responde, otra vez esta perdido en el mar de papel y tinta. Con una mano frota la tela de otra manga, una mancha de tinta negra mancha el blanco puño.- Ella cambio la tela.- murmura a si mismo. - ¿Cómo cambio la tela?
Isobel mueve una pila de libros abandonados al escritorio donde sus cartas de Marsella descansan. Mira a Marco quien ahora esta profundamente absorto en un volumen en particular, ella silenciosamente extiende las cartas en una larga línea en el escritorio. Mantiene los ojos en Marco y toma solo una carta, la voltea en el escritorio y ve que tienen que decir sus cartas de este asunto. Un hombre esta entre dos mujeres, un querubín con arco y flecha vuela sobre sus cabezas, L'Amoureux. Los amantes.
-¿Es bonita?
Marco no responde, saca otra carta de la línea y la pone sobre la primero, La Maison Dieu. Con el seño fruncido mira la imagen de la torre que se desmorona y la figura que cae, regresa ambas cartas al montón, formando otra vez una sola pila.
- ¿Es mas fuerte que tu?
Otra vez no responde Marco por revisar las hojas de una libreta.
Por años se ha sentido razonablemente bien preparado, practicar con Isobel ha resultado ser provechoso permitiéndole mejorar aspectos de sus ilusiones al punto que con su familiaridad no puede discernir que es real. Pero enfrentado con su oponente, su parecer sobre el reto han cambiado súbitamente, remplazado por nervios y confusión, casi esperaba que llegado el momento , simplemente sabría que hacer. Y había mantenido la creencia de que el momento nunca llegaría, que la promesa de un juego era algo que motivaba sus estudios y nada mas.
- ¿Así que la competencia inicia cuando abra el circo, entonces?- Le pregunta Isobel, casi había olvidado que ella estaba en la habitación.
- Supongo que eso seria lógico, no entiendo cómo vamos a competir cuando el circo va a viajar y yo debo permanecer en Londres, tendré que hacer todo desde lejos.
- Yo podría ir.
- ¿Que?- pregunta Marco mirándola otra vez.
- Dijiste que el circo sigue necesitando una adivina. ¿o no?, podría leer mis cartas, no he leído para nadie mas que yo misma y me estoy volviendo mejor. Podria escribirte cartas cuando el circo este fuera, me daría un lugar al que ir , si se supone que no debes tenerme aquí mientras juegas tu juego.
-No estoy seguro de que eso sea una buena idea.- Dice Marco aunque no puede articular por que , nunca había considerado la posibilidad de incluir a Isobel en su vida fuera del departamento, la ha mantenido a parte de Chandresh y del circo, por tener algo para si mismo y porque le parece apropiado, especialmente por las vagas indicaciones de su maestro al respecto.
-Por favor, así podre ayudarte.
Marco duda mirando a sus libros, sus pensamientos preocupados con la imagen de la chica del teatro.
- Te ayudara a estar cerca del circo. y me dará algo que hacer durante tu reto, cuando termine puedo regresar a Londres.
- No estoy seguro siquiera de como va a ser el reto.
-¿Pero estas seguro de que no puedo estar aquí mientras dure?
Marco suspira, lo han discutido antes, no en gran detalle, pero lo suficiente para establecer que iniciado el juego , ella tendría que irse.
- Ya estoy muy ocupado trabajando con Chandresh y necesito concentrarme en la competición sin... distracciones. - Dice usando las palabras de su instructor, como una orden disfrazada de sugerencia. No esta seguro que opción le inquieta mas: involucrar a Isobel en el juego o renunciar a la única relación en su vida que no ha sido dictada por ello.
- De este modo no seré una distracción , te estare ayudando y si se supone que no tengas ayuda, bueno, solo estaré escribiendo cartas, ¿Qué hay de malo en eso? A mi me parece la perfecta solución.
-Podría arreglar una reunión con Chandresh.
- Tu podrias... convencerlo de contratarme, ¿verdad?¿ si necesita ser convencido?
Marco asiente, aun no esta completamente seguro de esta idea pero casi esta desesperado por una estrategia, una táctica para usar contra este recientemente encontrado oponente. Repite su nombre una y otra vez mentalmente.
-¿Como se llama la hija de Prospero?- Isobel pregunta como si pudiera decir en que esta pensando el.
- Bowen, su nombre es Celia Bowen.
- Es un nombre bonito, ¿le pasa algo malo a tu mano?
Marco mira sorprendido de estar sosteniendo su mano derecha con la izquierda, inconcientemente acariciando la marca donde alguna vez un anillo quemaba en su piel.
- No- dice tomando un libro para ocupar en algo sus manos- no es nada.
Isobel parece satisfecha con la respuesta, levantando una pila de libros el suelo y colocándolos en el escritorio. Marco esta aliviado de que ella no tenga la habilidad de tomar el recuerdo del anillo de su mente.
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