martes, 26 de noviembre de 2013
Noche del estreno III: Humo y esejos. Octubre 13 y 14 , 1886. Londres.
Chandresh Christophe Lefêvre , no entra a una sola carpa en la noche del estreno, en su lugar, vaga por los caminos y salas y camina en círculos al rededor del patio remolcando a Marco, quien toma notas donde Chandresh encuentra algo para comentar.
Chadresh mira la multitud, discierne como decide entrar a que carpas, identifica un letrero al que se deben hacer ajustes o elevarlo para que sea mas fácil leerlo, puertas que no son suficientemente visibles y otras que son muy llamativas, llamando demasiado o demasiado poco la atención de la gente. Pero esos son pequeños detalles en realidad, aceite extra para un inaudible mecanismo, no podría ser mejor, la gente esta encantada, la línea para los boletos serpentea al rededor de la cerca, el circo entero brilla de excitación.
Unos minutos antes de la media noche, Chandresh se ubica en la orilla del patio para el encendido de la hoguera, elige un lugar donde puede vera a ambos, la hoguera y una buena porción de la gente.
-Todo esta listo para el encendido, ¿Cierto? - Pregunta, nadie responde.
Voltea a su izquierda y a su derecha encontrando solo gente dando vueltas a su paso.
-¿Marco?- dice, pero no esta por ningún lado. Una de las hermanas Burguess lo encuentra y se le acerca, navegando cuidadosamente entre el patio lleno de gente.
- Hola Chandresh.- dice al alcanzarlo.- ¿Pasa algo malo?
- Parece que he perdido a Marco, que raro, pero no hay nada de que preocuparse Lanie, querida.
- Tara. - le corrige.
-Es confuso, deberían estar siempre juntas para evitar estas equivocaciones.
- En serio, Chandresh, ni siquiera somos gemelas.
- ¿Quién de ustedes es la mayor, entonces?
- Ese es un secreto, - dice Tara sonriendo, - ¿Ya puedo declarar la velada un éxito?
- Hasta ahora es satisfactoria, pero la noche es relativamente joven, querida, ¿Cómo esta la señora Murray?
- Esta bien, me parece, aunque hace ya una hora que no he escuchado ninguna noticia, esto hará un cumpleaños memorable para los gemelos, me parece.
- Podrían ser útiles si son tan indistinguibles como tu y tu hermana, podríamos ponerlos en trajes iguales.
-Podrías esperar a que puedan caminar, al menos, - ríe Tara.
Al rededor del caldero que contendrá la hoguera, doce arqueros toman su posición, Tara y Chandresh detienen su conversación para observar, Tara mira a los arqueros mientras que Chandresh mira a la gente cuando su atención se mueve al espectáculo, se convierte de multitud a audiencia como coreografiados junto con los arqueros, todo procede exactamente como se tenia planeado.
Los arqueros dejan sus flechas volar una a una, mandando alas llamas por una conflagración de arcoíris, el circo entero es empapado en color mientras el reloj suena, doce fuertes campanadas resonando por el circo. En la doceava campanada el fuego resplandece blanco y caliente. Todo en el patio tiembla por un momento, bufandas se agitan aunque no sopla el viento, la tela de las carpas se mueve .
La audiencia estalla en aplausos, Tara también aplaude, junto a ella Chandresh se tambalea, tirando su puro al suelo.
- ¿Estas bien ,Chandresh?, - pregunta Tara.
- Me siento mareado. dice , Tara toma a Chandresh del brazo para estabilizarlo, jalándolo mas cerca de la carpa mas cercana, fuera del camino de la multitud que ha empezado a moverse otra vez separándose en todas direcciones.
- ¿Sentiste eso?,-le pregunta, sus piernas tiemblan y Tara lucha por sostenerlo mientras son empujados por la gente que pasa.
- ¿Sentir , que?- pregunta, Chandresh no responde, aun claramente inestable
- ¿Por que no pensé en poner bancas en el patio?- murmura Tara para si misma.
- ¿Hay algún problema, señorita Burgess? - Pregunta una voz tras de ella, se voltea y encuentra a Marco rondando tras ella, con su libreta en mano y mirada bastante preocupada.
-¡Oh Marco, estas ahí! Algo esta mal con Chandresh.
Empiezan a atraer la atención de la gente. Marco toma a Chandresh del brazo y lo lleva a un rincón mas tranquilo, dando la espalda al patio le da una módica privacidad.
- ¿Ha estado así por mucho tiempo? - le pregunta a Tara mientras trata de estabilizar a Chandresh.
- No , fue muy repentino, me preocupa que pueda desmayarse.
- Estoy seguro de que no es nada, el calor, quizá, puedo manejar esto señorita Burgess, no es nada que deba preocuparle. - Tara frunce el cejo dudando en irse.- No es nada. - Marco repite haciendo énfasis. Chandresh mira al suelo como buscando algo perdido sin notar la conversación.
- Si usted insiste.
-Esta en buenas manos, señorita Burgess.- Dice Marco y se voltea antes de que pueda decir otra palabra, y el y Chandresh se alejan entre la multitud.
- Aquí estas,- dice Lanie, apareciendo al lado de su hermana,- te he buscado por todos lados, ¿Viste el encendido? ¿No fue espectacular?
- Asi es.- Dice Tara examinando a la multitud.
-¿Que pasa contigo, sucedió algo?- Lanie pregunta.
- ¿Qué tanto sabes del asistente de Chandresh?
- ¿Marco?, no mucho. Ha trabajado para Chandresh por algunos años, se especializa en contabilidad, antes de eso estuvo en alguna escuela, creo, no estoy segura de que estudió , o donde, para el caso, no es particularmente parlanchín, ¿Por que preguntas?¿Buscas otra oscura y atractiva conquista?- Tara se ríe a pesar de su distracción.
- No, nada de eso, simple curiosidad.- Toma a su hermana del brazo. - Vamos a buscar otros misterios para explorar por el momento.
Brazo a brazo navegan por la muchedumbre, dando vueltas al rededor de la brillante hoguera a la que muchos asistentes aun miran, asombrados por el danzar de las flamas.
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