domingo, 10 de noviembre de 2013

Horología. Munich 1885



          Herr Friederick Thiessen recibe una visita inesperada en su taller de Múnich, un ingles de nombre Ethan Barris, el señor Barris admite que ha tratado de rastrearlo por algún tiempo después de admirar varios relojes cucú  hechos por Thiessen, y fue orientado en la dirección correcta por un comerciante local.

          El señor Barris pregunta si Herr Thiessen estaría interesado en  hacer un reloj especial por comisión, herr Thiessen  tiene un flujo constante de trabajo y le dice al señor Barris de esto , señalando una repisa  llena de variantes del tradicional reloj cucú que van de lo simple a lo ornamentado.

          -No estoy seguro de que entienda , Herr Thiessen, esta será una pieza de un espectáculo, una curiosidad, sus relojes son impresionantes, pero lo que le estoy pidiendo podría ser algo verdaderamente sobresaliente, das Maisterwerk. Y el dinero no es en absoluto un problema.

          Ahora intrigado, Herr Thiessen pregunta las especificaciones y detalles, le dan muy pocas, algunas limitando el tamaño, aunque es bastante grande, y que debe ser pintado solamente en blanco, negro y tonos grises, mas allá de eso , la construcción y los afeites quedarán en sus manos, licencia artística, dice el señor Barris, de "ensueño" es la única palabra que usa para describirlo  específicamente.

          Herr Thiessen acepta y ambos se dan la mano, el señor Barris dice que estarán en contacto y algunos días después es enviado un sobre con una excesiva cantidad de dinero, una fecha para que el reloj sea terminado, que esta a unos meses de distancia y una dirección en Londres a donde deberá ser enviado. Le toma casi el total de esos meses a Herr Thiesen acabar el reloj, casi no trabaja en nada mas, aunque la suma de dinero envuelta en el trato hace eso mas manejable. Pasa semanas en el diseño y lo mecánico, contrata un asistente para terminar algo de la carpintería básica pero se hace cargo personalmente de los detalles; Herr Thiessen ama los detalles y ama un reto. Balancea todo el diseño  en una palabra en especifico  que uso el señor Barris, de ensueño.

       Terminado el reloj es resplandeciente, a primera vista es un simple reloj, un reloj negro muy grande con carátula blanca y péndulo plateado, bien hecho, obviamente, con intrincadas terminaciones en madera labrada y una carátula perfectamente pintada, pero solo un reloj. Pero eso es solo antes de ser encendido, antes de que empiece a hacer tic- tac y su péndulo se meza estable y balanceado. Entonces, entonces se convierte en otra cosa.


          Los cambios son lentos, primero el color de la caratula cambia de blanco a gris y entonces hay nubes que flotan a cruzándolo hasta llegar al otro lado, mientras tanto, piezas del cuerpo del reloj se expanden y contraen, como piezas de un rompecabezas, como si el reloj se desmoronara despacio y grácilmente. Todo esto toma horas.

           La caratula del reloj se tiñe de un gris mas oscuro y luego negra, con titilantes estrellas donde los números estaban previamente, el cuerpo del reloj que ha estado metódicamente  saliendo de  si mismo y expandiéndose ahora son sutiles tonos grises y blancos, y no son solo piezas, son figuras y objetos, flores y planetas perfectamente tallados y pequeños libros con hojas que se mueven, hay un dragón plateado  que se acurruca al  rededor del ahora visible mecanismo del reloj, una diminuta princesa en una torre tallada quien camina angustiada  esperando a su ausente príncipe, teteras que se vierte en tasitas y minúsculos rizos de vapor se elevan de ellas cuando se marcan los segundos, regalos envueltos que se abren, pequeños gatos persiguen pequeños perros , un juego de ajedrez entero es jugado.

         En el centro, donde en un reloj mas tradicional se encontraría un ave cucú , hay un malabarista, vestido como un arlequín con una mascara gris, hace malabares con brillantes pelotas plateadas y cada una corresponde a cada hora. mientras el reloj suena una bola se une a las otras hasta que a media noche el malabarista tiene doce pelotas en un patrón complejo.

        Después de la media noche el reloj se vuelve a plegar en si mismo, la caratula se aclara  y las nubes regresan y el numero de pelotas del malabarista disminuye hasta que el malabarista mismo desaparece, al medio día  es un reloj otra vez, no mas un sueño.


          Algunas semanas después  de que es enviado recibe una carta del señor Barris, ofreciendo su sincero agradecimiento y sorprendiéndose de su ingenuidad. " Es perfecto", escribe, la carta es acompañada de  otra exorbitante cantidad de dinero, suficiente para que Herr Thiessen se retirara confortablente si así lo deseara, pero no es así y continua haciendo sus relojes en su taller en Munich.  Ya no piensa mas en ello, solo un pensamiento pasajero de como estará funcionando el reloj y donde podría estar, ( aunque asume, erróneamente, que permanece en Londres), particularmente cuando  esta trabajando en un reloj que le recuerda al  reloj wunschtraum , como se refiere al reloj durante las partes mas problemáticas de su construcción, sin saber si podrá o no realizar ese sueño. No sabe del señor Barris más allá de esa carta.

No hay comentarios: