martes, 29 de octubre de 2013

Falsas pretensiones. Diciembre 1884, Londres.

     

     La diana cuelga precariamente en un muro del estudio entre dos libreros grandes y pinturas en marcos ornamentales; casi escondido  en las sombras a pesar de sus atrevidos diseños, pero el cuchillo alcanza su objetivo cada una de las veces que es lanzado muy cerca del tiro al blanco que esta obscurecido por un recorte de  periódico pegado al tablero.

      El recorte  es una critica teatral, un articulo cuidadosamente recortado del London Times .  Es una critica positiva, algunos podrían llamarla brillante, sin embargo,  ha sido puesta en posición para ser ejecutada, y el cuchillo de mango plateado esta siendo lanzado a ella, el cuchillo atraviesa el papel y se encaja en el corcho de la diana y  es retirado  solo para repetir el mismo proceso otra vez.

     El cuchillo es lanzado grácilmente del mango y gira una y otra vez de manera perfecta hasta que la punta encuentra su objetivo por  Chandresh Christophe Lefêvre, cuyo nombre esta impreso en letras claras en la ultima línea del mencionado recorte de periódico. La oración en la que aparece su nombre es la que as ha indignado  a M. Lefêvre al punto de arrojar cuchillos. Una sola oración que se lee de este modo: "M. Chandresh Christophe Lefêvre  sigue empujando los limites del escenario moderno sorprendiendo a su audiencia con un espectáculo que es casi trascendental."

      La mayoría de productores teatrales se hubieran sentido halagados por un comentario así, hubieran  guardado el articulo para guardarlo en un álbum  de reseñas como cita para referencias y remisiones. Pero no este productor en particular, no, M. Chandresh  Christophe Lefêvre  se enfoca en esa penúltima  palabra, casi, casi.


        El cuchillo vuela otra vez por la habitación, sobre el mobiliario de terciopelo  y madera labrada pasando peligirosamente a la licorera de cristal con brandy , da un giro mortal rápidamente del mango a la navaja y se encuentra clavado  en el tablero  una vez mas; esta vez atraviesa  el ahora deshecho  papel entre las palabras audiencia y espectáculo cubriendo las palabras " con un " completamente.


        Chandresh sigue la trayectoria  del cuchillo, saca  la navaja del tablero cuidadosamente con una buena cantidad de fuerza, atraviesa la habitación con el cuchillo en una mano y una copa de brandy  en la otra, rápidamente gira los talones y deja volar el cuchillo  una vez mas apuntando a la terrible palabra, " casi".

         Debe estar haciendo algo mal claramente, si sus producciones son meramente, casi trascendentes, cuando la posibilidad de verdaderamente trascendental existe en algún lugar cercano, esperando a ser alcanzado, entonces algo debe hacerse .

        Ha sopesado esto desde la reseña fue puesta en su escritorio, limpiamente seleccionada y etiquetada por su asistente, copias adicionales han sido archivadas en algún otro lugar para la posteridad en un lugar seguro, como las copias encuentran tan macabro fin , Chandresh agoniza con cada palabra.

        Chandresh  disfruta de las reacciones. Reacciones genuinas, no aplausos por mera amabilidad; muchas veces aprecia mas las reacciones que el espectáculo mismo, un espectáculo sin audiencia es nada, después de todo. En la respuesta de las audiencias, ahí, es donde el poder del artista reside.


         El fue criado en teatros, sentado en cajas en el ballet, siendo un niño inquieto pronto se aburró de la familiaridad de los bailes, escogió entonces mirar al auditorio, ver cuando sonreían y contenían el aliento, cuando las mujeres suspiraban y cuando los hombres asentían. Quizás no sea tan terriblemente sorprendente ahora, muchos años después, que siga teniendo mas interés en las audiencias que en las presentaciones, aunque la presentación debe ser espectacular para poder atraer las mejores reacciones. Y porque es incapaz de ver los rostros de cada persona en el auditorio  en cada presentación, en cada espectáculo , ( espectáculos que van de un rango de convincentes dramas  bailarinas exóticas y a veces creativamente combinando ambas). Confía en las reseñas.

         Aunque no ha habido una reseña en algún tiempo que lo aflija en la forma en que esta en particular lo hace,  y ciertamente, ninguna en años ha provocado que lance el cuchillo. El cuchillo vuela otra vez clavándose en la palabra "escenario" Chandresh  va a sacarlo tomando un trago de su brandy en el camino, mira las casi ilegibles palabras, entonces baja por Marco.

   

            

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