PARTE 1
Primordium.
La totalidad de Le Cirque des Revês esta formado por series de círculos. Quizá es un tributo al origen de la palabra "circo", derivada de la palabra griega kirkos, que significa circulo o anillo. Hay muchas acepciones por el estilo sobre el fenómeno del circo en un sentido histórico, aunque difícilmente es un circo tradicional. Más que una simple carpa con aros en su interior, este circo contiene montones de carpas como pirámides, algunas grandes y otras bastante pequeñas. Ellas están agrupadas dentro de caminos circulares, contenidos dentro de una cerca circular. En circuitos continuos.
-Friederick Thiessen, 1892
Un soñador es aquel que solo puede encontrar su camino a la luz de la luna, y su castigo que ve el amanecer antes que el resto del mundo.
- Oscar Wilde, 1888.
Correo inesperado
Febrero 1873, Nueva York.
El hombre que en los carteles aparece con el nombre Prospero el Hechicero recibe una buena cantidad de correo por medio de la oficina del teatro, pero es el primer sobre dirigido a él , el que contiene una nota suicida, y es también el primero en llegar cuidadosamente asegurado al abrigo de una niña de cinco años.
El abogado que la acompaña al teatro se niega a explicarse a pesar de las protestas del gerente, abandonándola tan rápidamente como una ligera inclinación del sombrero se lo permite. El gerente del teatro no necesita leer el sobre para saber para quien es la niña. Los brillante ojos mirando entre una nube de rebeldes rizos marrones son más pequeños, extensas versiones de los mismos del propio mago.
La toma de la mano, sus pequeños dedos colgando débilmente dentro de los suyos. Ella se niega a quitarse el abrigo a pesar del calor del teatro, sacudiendo firmemente la cabeza cuando se le pregunta por qué. El gerente lleva a la niña a su oficina, sin saber que más hacer con ella; se sienta quieta en una incomoda silla bajo la línea de posters enmarcados de producciones anteriores, rodeado por cajas de boletos y recibos. El gerente le lleva una taza de té un cubo extra de azúcar , pero permanece en el escritorio sin ser tocado mientras se enfría.
La niña no se mueve, no se inquieta en su asiento; se queda perfectamente quieta con sus manos sobre el regazo, su mirada fija hacia abajo, concentrada en sus botas que no alcanzan a tocar el suelo, hay un pequeño raspón en uno de los dedos pero las cintas están perfectamente anudadas.
El sobre sellado cuelga de el segundo botón mas alto de su abrigo hasta que Prospero aparece. Ella lo escucha antes de que abra la puerta, sus pesados pasos resuenan en el pasillo, a diferencia del paso mesurado del gerente que ha ido y venido varias veces, callado como un gato.
- "También hay un... paquete para usted, señor",- dice el gerente mientras abre la puerta, introduciendo al mago en la abarrotada oficina antes de dirigirse a atender otros asuntos del teatro, sin el menor deseo de presenciar lo que podría pasar en este encuentro.
El mago mira la oficina, un paquete de cartas en una mano, una capa con sorprendentes líneas blancas de seda que caen en cascada tras de el, esperando un paquete envuelto en papel o una caja. Hasta que la niña lo mira con sus propios ojos se da cuenta a lo que el gerente del teatro se refería. Prospero el Hechicero, reacciona ante su hija con la simple oración: " Bueno, maldición". La niña regresa su atención a sus botas.
El mago cierra la puerta tas de el tirando el paquete de cartas en el escritorio junto a la taza de té mientras mira a la niña. Arranca el sobre del abrigo dejando el seguro colgando del botón. La escritura en el frente lleva su nombre de artista y la dirección del teatro, pero por dentro la carta lo saluda con su verdadero nombre, Héctor Bowen.
Busca entre el contenido algún impacto emocional deseado por el autor, finalmente fallando miserablemente . Se detiene en el único detalle que le parece relevante : que esta niña, dejada ahora a su custodia es, obviamente, su propia hija y que su nombre es Celia.
-"Ella debió llamarte Miranda"-,el hombre llamado Prospero el hechicero le dice a la niña con una risita. -"Supongo que no era suficientemente inteligente para pensarlo." - La niña lo mira otra vez, ojos oscuros velados bajo sus rizos.
La taza en el escritorio se sacude, ondas rompiendo la calma superficie vidriosa y se colapsa en pedazos de porcelana floreada. charcos de té en el plato que gotean al suelo dejando huellas pegajosas a lo largo de la madera pulida.
La sonrisa del mago se desvanece. Mira al escritorio con un gesto y el té derramado empieza a subir de el suelo. Las piezas rotas y quebradas se vuelven a unir por si mismas al rededor del liquido hasta que la taza se forma por completo y el liquido la llena en girones de vapor que se elevan por el aire. La niña mira la taza con ojos bien abiertos.
Héctor Bowen toma la cara de su hija entre sus englobadas manos estudiando su expresión por un momento antes de soltarla, sus dedos dejan marcas rojas en sus mejillas.
-"Podrías ser interesante"- dice.
La niña no responde.
En las semanas siguiente hace varios de cambiarle el nombre, pero se reúsa a responder a otro nombre que no sea Celia.
*
VARIOS MESES DESPUÉS. Una vez decidido que esta lista, el mago hace una carta por su cuenta. No incluye dirección pero llega a su destina a través del océano de sin embargos.
Traducción: Haide Ruiz

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