martes, 29 de octubre de 2013
---- Estrellas y obscuridad ----
Con tu boleto en mano sigues la línea continua de gente en el circo, mirando el continuo ritmo del reloj blanco y negro mientras esperas.
Más allá de la taquilla, el único camino adelante es a través de una cortina a rayas, una a una cada persona pasa por ella perdiéndose de vista. Cuando es tu turno, haces a un lado la tela y das un pazo adelante solo para ser tragado por la obscuridad mientras la cortina se cierra otra vez.
Le toma un tiempo a tus ojos ajustarse, entonces pequeños puntos de luz aparecen como estrellas marcando las paredes frente a ti. Y cuando momentos antes estabas tan cerca de tus compañeros visitantes del circo que pudiste haberlos tocado, ahora estas solo caminando tentativamente a través de algo parecido a un laberinto de túneles.
El túnel se tuerce y gira, las pequeñas luces son la única iluminación, no tienes forma de saber que tan lejos has ido ni en que dirección te estas moviendo. Finalmente encuentras otra cortina, de tela tan suave como el terciopelo en tus manos y se abre fácilmente al tocarlo.
La luz del otro lado es cegadora.
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