martes, 17 de diciembre de 2013
Rêveurs, 1891 - 1892
Herr Friederick Thiessen recibe la tarjeta en el correo, un simple sobre entre sus propagandas y correspondencia de negcocios, el sobre no contiene ni cartas ni notas, una simple tarjeta negra de un lado y blanca del otro. "Le Cirque des Reves" esta impreso en tinta plateada. En el reverso escrito a mano con tinta negra sobre blanco , se lee:
Septiembre veintinueve,
justo fuera de Dresden, Sajonia.
Herr Thiessen a penas puede contener su alegría, hace arreglos con sus clientes, termina sus relojes en proceso en tiempo record, asegura la renta a corto plazo de un piso en Dresden. Llega a Dresden el 28 de septiembre, y pasa el día vagando por las afueras de la cuidad, preguntándose donde se pondrá el circo, no hay indicación de su próximo arribo, solo una ligera electricidad en el aire, aunque Herr Thiessen no sabe si alguien, a excepción de si mismo, puede sentirlo, se siente honrado de haber sido notificado.
En septiembre 29, duerme, anticipando la noche de desvelo que le espera, cuando deja su piso temprano en la tarde busca algo para comer, las calles ya están zumbando con las nuevas, un extraño circo apareció por la noche, justo al oeste de la ciudad. Es algo colosal, con carpas a rayas, dicen cuando llega a un bar, Nunca se había visto algo así, Herr Thiessen permanece silencioso sobre el asunto, disfrutando la emoción y curiosidad a su alrededor.
Poco antes de que se ponga el sol, Herr Thiessen se dirige al oeste, encontrando el circo fácilmente pues hay una multitud reuniéndose afuera, mientras espera con la multitud, se pregunta como hace el circo para instalarse tan rápidamente. Esta seguro de que el terreno en el que ahora esta, como si siempre hubiera estado ahí, ha estado vacío el día anterior cuando camino al rededor de la cuidad. El circo simplemente se ha materializado, como magia , escucha a alguien decir, y Herr Thiessen tiene que coincidir.
Cuando por fin se abren las puertas, Herr Friederick Thiessen siente como si regresara a casa después de una prolongada ausencia. Pasa cada noche ahí , y durante el día se sienta en su piso rentado o en un bar con un vaso de vino y su diario y escribe sobre el circo. Paginas y paginas de observaciones, relatando sus experiencias, principalmente para no olvidarlas, pero también para capturar algo del circo en papel, algo a lo que pueda aferrarse.
Ocasionalmente conversa sobre el circo con sus compañeros comensales en el bar, uno de ellos es un hombre que edita el periódico de la ciudad, y después de varios vasos de vino y algo de persuasión consigue que Friederick le muestre su diario, después de uno o dos bourbon, convence a Friederick de permitirle publicarlo en el periódico.
El circo deja Dresden a finales de octubre, pero el editor del periódico cumple su palabra. El articulo es bien recibido, y seguido de otro y luego de otro.
Herr Thiessen continua escribiendo, y en los meses siguientes algunos de los artículos son reimpresos en otros periódicos alemanes y eventualmente son traducidos e impresos en Suiza, Dinamarca y Francia. Un articulo llega a Londres, impreso bajo el titulo "Noches en el circo".
Son estos artículos los que hacen a Herr Friederick Thiessen el líder no oficial, el testaferro, de aquellos mas ardientes seguidores del circo.
Algunos son presentados a Le Cirque des Rêves a través de sus escritos, mientras otros sienten una conexión instantánea con el al leer sus palabras, una afinidad por este hombre que experimenta el circo como ellos lo hacen, como algo maravilloso e inimitable. Algunos lo buscan, y las reuniones y cenas que le siguen anuncian la formación de una suerte de asociación , una sociedad de amates del circo. El titulo de rêveurs empieza como una broma, pero se queda, asegurada por su propiedad.
Herr Thiessen disfruta esto inmensamente, empieza rodeado de espíritus similares por toda Europa, y ocasionalmente aun de mas lejos, quienes discuten del circo eternamente. Transcribe las historias de otros rêveurs para incluirlos en sus escritos. Construye unos pequeños relojes de recuerdo para ellos capturando sus actos o presentaciones favoritos. (Uno de esos es una maravilla de pequeños acróbatas voladores en listones, hecho para una joven mujer que pasa muchas de sus horas en el circo en esa enorme carpa, mirando arriba.)
Incluso, de algún mondo sin querer, empieza una tendencia en moda entre los rêveurs . Inicia en una cena en Múnich - Donde muchas de las cenas son ofrecidas cerca de su casa, aunque también se ofrecen en Londres y Paris e incontables lugares también - a las que cuando asiste el circo prefiere vestir un abrigo negro, para fundirse mejor con sus alrededores y sentirse parte del circo. Pero con esto, también usa una bufanda de un rojo brillante, para distinguirse de el también, como recordatorio de que en su corazón es un espectador, un observador.
Rápidamente corren las noticias en tan selectos círculos, y así inicia la tradición de los rêveurs de asistir a Le Cirque des Rêves vestidos de negro, blanco o gris con un solo detalle en rojo: una bufanda o un sombrero, si el clima es cálido , una rosa roja en el ojal o de tras de la oreja, también es muy útil para localizar otros rêveurs , como una simple señal para aquellos que saben.
Hay algunos que tienen los medios, y aún algunos que no pero creativamente se las ingenian para seguir al circo de lugar en lugar, no hay un itinerario fijo que sea de dominio público, el circo se mueve de cuidad en ciudad después de algunas semanas, con el ocasional descanso extendido, y nade sabe con certeza donde podrían aparecer hasta que las carpas son erigidas en un terreno en la cuidad o pueblo o algún lugar en medio.
Pero hay pocas personas, selectos rêveurs que están familiarizados con el circo y sus métodos, que han hecho amable conocimiento con los individuos adecuados y son notificados de las siguientes ubicaciones, y en su turno comunican a otros, en otros países o ciudades.
El método mas común es sutil y funciona en persona y por correo. Mandan cartas, pequeñas, rectangulares, muy parecidas a las postales, eso puede variar pero siempre son negras de un lado y blancas del otro, algunas son verdaderas postales, otros eligen hacerlas por si mismos, las tarjetas simplemente dicen:
Viene el circo...
y enlista las ciudades. Algunas veces hay una fecha, pero no siempre. El circo funciona mas en aproximación que en detalles exactos. Pero la notificación de la ciudad es frecuentemente suficiente. La mayoría de los rêveurs tienen una base y prefieren no viajar demasiado lejos, rêveurs que llaman a Canadá hogar, podrían no poder viajar a Rusia, pero fácilmente pueden hacer largas visitas a Boston o Chicago, mientras que aquellos en Marruecos, pueden viajar a varios destinos en Europa pero quizá no llegar a China o Japón.
Algunos, también, siguen al circo a donde quiera que valla, por dinero o suerte o múltiples favores de otros rêveurs . Pero todos son rêveurs , cada uno en su propia forma, aún aquellos que solo pueden ver el circo cuando va a ellos, y no al revés , sonríen cuando se encuentran, se reúnen en bares locales para tomar y charlar mientras esperan impacientemente a que se ponga el sol.
Son estos aficionados, estos rêveurs , que ven los detalles en el gran cuadro del circo, ven el matiz de los disfraces , lo intrincado de los letreros. Compran flores de azúcar y no las comen, las envuelven en papel y cuidadosamente las llevan a casa, son entusiastas, devotos, adictos, algo en el circo remueve sus almas, y lo añoran cuando esta ausente.
Se buscan unos a otros, esta gente de tan especifico gusto. Se cuentan como encontraron el circo, como esos primeros pasos fueron como magia. Como entrar en un cuento de hadas bajo una cortina de estrellas. Pontifican lo esponjoso de las palomitas de maíz, la dulzura del chocolate, pasan horas discutiendo la calidad de la luz, el calor de la hoguera, se sientan con sus tragos sonriendo como niños y gustan de estar rodeados de almas gemelas, así sea solo por una tarde, cuando parten, se dan la mano y se abrazan como viejos amigos, aun si a penas se conocieron, y cuando se van por caminos separados siempre se sienten menos solos de lo que se sentían antes.
El circo sabe de ellos y los aprecia. Frecuentemente alguien se aproxima a la taquilla con abrigo negro y bufanda roja será admitido sin pagar la entrada, o recibirá una bolsa de palomitas de maíz o un tarro de cidra gratis. Artistas que los ven entre la audiencia harán sus mejores trucos. Algunos de los rêveurs vagan continuamente en el circo, metódicamente visitando cada carpa, viendo cada actuación, otros tienen sus puntos favoritos y rara vez los dejan, escogiendo pasar la noche entera en el Menagerie o en la casa de los espejos, son los que se quedan por mas tiempo, en las pocas horas cuando la mayoría de los visitantes han ido a buscar sus camas. Frecuentemente antes del amanecer, no es posible ver color en Le Cirque des Rèves a excepción de los pequeños manchones rojos.
*
Herr Thiessen recibe docenas de cartas de otros rêveurs , y responde a todas. Mientras algunas permanecen como las únicas, satisfechos con una sola respuesta, otras evolucionan en intercambios mas largos, colecciones de conversaciones vivas.
Hoy responde una carta que encuentra particularmente intrigante. El autor escribe sobre el circo de manera particularmente especifica . Y la carta es mas personal que la mayoría, enviando sus pensamientos en su escritura, observaciones sobre su reloj Wunschtraum con gran nivel de detalle que requerirían horas de observación. Lee la carta tres veces antes de sentarse en su escritorio a escribir su respuesta.
El sello postal es de Nueva York, pero no reconoce la firma como de ningún rèveur que haya conocido en esa o ninguna otra ciudad.
Querida señorita Bowen, empieza.
Espera recibir otra carta como respuesta.
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