miércoles, 25 de diciembre de 2013
Colaboraciones. Septiembre - Diciembre 1893.
Marco llega a la oficina en Londres del señor Barris algunos minutos antes de su cita programada, sorprendido de encontrar el espacio normalmente ordenado en casi un alboroto, lleno de cajones a medio llenar y montones de cajas, el escritorio no es visible, enterrado bajo el caos.
- ¿Ya es tan tarde? - Pregunta el señor Barris cuando marco toca a la puerta abierta, un capas de entrar por no haber espacio en el suelo. - Debí dejar el reloj afuera, esta en alguno de esos cajones. - señala una línea de cajones de madera en el muro, aunque si en alguno de ellos suena un reloj es imposible decirlo - Pretendo hacer un sendero también.- añade, haciendo cajas a un lado y tomando pilas de planos enrollados.
- Lamento interrumpir.- Dice Marco.- Quería hablar con usted antes de que deje la ciudad. Pude haber esperado a que se asentara otra vez, pero pensé que era mejor discutir el asunto en persona.
- Por supuesto, quería darte las copias de respaldo que tengo del circo. Están por aquí en algún lugar.- revisa una pila de planos , revisando etiquetas y fechas.
La puerta de la oficina se cierra cayada y sin ser tocada.
- ¿Le puedo preguntar algo señor Barris?
- Claro, - dice el señor Barris, revisando rollos de papel.
- ¿Qué tanto sabe?
El señor Barris baja los rollos que sostiene y voltea, subiendo sus lentes por el puente de su nariz para ver mejor la expresión de Marco.
- ¿Qué tanto se de que?- pregunta después de que la pausa se prolongue demasiado.
-¿Que tanto le ha dicho la señorita Bowen? - Marco pregunta en respuesta.
El señor Barris lo mira con curiosidad un momento antes de hablar.
- Tu eres su oponente, - dice , una sonrisa se extiende en su cara cuando Marco asiente.- Nunca lo hubiera adivinado.
- Le dijo acerca de la competencia.
- Solo en términos básicos. Ella vino a mi hace varios años y pregunto qué diríra si ella fuera a decirme que todo lo que hace es real. Le dije que tendría que creerle o suponerla una mentirosa, y nunca soñaría que tan adorable dama fuera una mentirosa. Y entonces ella pregunto que podría diseñar si no tuviera constantes como la gravedad de las que preocuparme, ese fue el inicio del carrusel, pero imagino que ya lo sabia usted.
- Algo así asumía, aunque no estaba seguro de hasta que punto estaría usted envuelto.
- Estoy en posición de ser bastante útil, como yo lo veo. Creo que los magos usan ingenieros para hacer que sus trucos parezcan algo que no son. En este caso , proveo un servicio opuesto, ayudando a que la magia real parezca ser una ingeniosa construcción, la señorita Bowen lo llama aterrizarlo , haciendo lo increíble creíble .
-¿ Ella tuvo algo que ver con el observatorio estelar?
- No, el observatorio estelar es puramente mecánico, te puedo mostrar los planos estructurales si puedo encontrarlos en este desorden, fue inspirado en un viaje a la exposición de Columbia en Chicago a inicios de año, la señorita Bowen insistió en que no había forma de mejorarlo, aunque sospecho que podría tener algo que ver en que siga funcionando correctamente.
- Es un mago en su propio modo , señor.
- Quizá simplemente hacemos cosas similares en diferentes formas, he pensando , conociendo a la señorita Bowen y a su oponente escondido entre las sombras en algún lugar, que quien quiera que fuere, no estaba en necesidad de mi asistencia, los animales de papel son sorprendentes, por ejemplo.
- Gracias, he improvisado bastante tratando de inventar carpas que no necesiten planos.
- ¿Por eso estas aquí?- Pregunta el señor Barris.- ¿Por algo que requiere de la variedad con planos?
- Principalmente, quería estar seguro de que supiera del juego, - dice Marco,- podría hacer que olvide toda esta conversación, sabe.
- Oh, no hay necesidad de tal precaución, - dice el señor Barris con un vehemente movimiento de cabeza. - Le aseguro que soy capaz de permanecer neutral. No me gusta tomar partidos, les ayudaré a usted o a la señorita Bowen tanto o tan poco como cada uno prefiera y no revelaré nada al otro que me digan que deba permanecer confidencial. No diré una sola palabra a nadie del asunto. Puede confiar en mi.
Marco endereza una tambaleante pila de cajas considerando el asunto.
- Muy bien, - dice. - Aunque debo admitir, señor Barris, que estoy sorprendido de la aceptación que tiene de todo esto.
El señor Barris ríe en respuesta.
- Admito que ustedes, por lo menos son parecidos, el mundo es un lugar mas interesante de lo que pude haber imaginado cuando fui a esa primera cena de media noche. Eso es porque la señorita Bowen puede animar una creatura de madera en un carrusel o porque usted puede manipular mi memoria o porque el circo mismo puede forzar los limites de lo que soñé posible, ¿Aun antes de que pensara el verdadero significado lo que es en realidad la magia? No podría decirlo. Pero no lo cambiaria por nada.
-¿ Y guardará mi identidad de la señorita Bowen?
- No le diré, tiene mi palabra.
- En ese caso, - dice Marco,- agradecería su ayuda con algo.
*
Cuando la carta llega, el señor Barris teme por un momento que la señorita Bowen este molesta por el giro de los eventos, o pregunte quién es su oponente, ella podría haberlo adivinado fácilmente, ya que el mismo ahora lo sabe.
Pero cuando abre el sobre, la nota que contiene solo dice:
¿Puedo añadirle algo?
Le escribe respondiendo para informarle que ha sido diseñado específicamente para ser manipulado por cualquiera, así que ella puede añadir lo que desee.
*
Celia camina por un corredor lleno de nieve, brillantes copos que se quedan en su cabello y cuelgan de la orilla de su vestido, extiende su mano, sonriendo mientras los cristales se disuelven en su piel.
En el corredor hay una línea de puertas, y ella elige una justo al final, dejando tras ella un aliento de nieve derretida al entrar en una habitación donde se debe agachar para evitar chocar con la cascada de libros suspendidos del techo, paginas abriéndose de golpe en congeladas olas.
Estira una mano para pasarla por el papel, la habitación entera se mese gentilmente con el movimiento de cada pagina. Le toma un rato encontrar otra puerta, escondida en un rincón oscuro, y ríe cuando sus botas se hunden en la suave arena que llenan la siguiente habitación.
Celia se encuentra en un brillante y blanco desierto con un centelleante cielo negro alargándose en todas direcciones, la sensación de espacio es tan vasta que debe poner su mano al frente para para encontrar el muro escondido en las estrellas y sigue siendo una sorpresa cuando sus dedos chocan con la solida superficie. Encuentra su camino tocando las paredes salpicadas de estrellas, buscando en el perímetro otra salida.
- Esto es aborrecible, - la voz de su padre dice, aunque ella no puede verlo en la poca luz, - se supone que deben trabar por separado, no es esta ... esta perversa yuxtaposición . Te he advertido sobre las colaboraciones, no es la forma correcta de exhibir tus habilidades.
Celia suspira.
- Me parece que es muy astuto. ¿Qué mejor manera de competir que dentro de la misma carpa? Y no puedes llamarla en justicia colaboración. ¿Cómo puedo colaborar con alguien cuya identidad ni siquiera conozco?
Solo alcanza a ver un poco su cara mirándola cuando se da la vuelta, regresando su atención al muro.
- ¿Cuál es superior entonces? ¿Una habitación llena de libros o una de arena? ¿ Si quiera sabes cual es mía? Esto se esta haciendo cansado papá. Mi oponente claramente posee habilidades comparables, ¿Cómo vas a determinar un ganador?
- Eso no es de tu incumbencia.- La voz de su padre sisea, mas cerca de ella de lo que le gustaría. - Eres una decepción, esperaba algo mejor de ti, necesitas hacer más.
- Es agotador hacer más.- Celia protesta.- A penas puedo controlar esto.
- No es suficiente.
- ¿Cuándo será suficiente?- Celia pregunta pero no hay respuesta y se queda sola entre las estrellas.
Se hunde en el suelo, tomando un puño de blanca arena aperlada y dejándola caer lentamente entre sus dedos.
*
A solas en su departamento Marco construye pequeñas habitaciones de recortes de papel. Corredores y puertas hechas de páginas de libros y pedazos de planos, piezas de tapiz y fragmentos de cartas.
Compone cámaras que llevan a otras que Celia ha creado. Escaleras que suben por sus muros.
Dejando espacios abiertos para que ella responda.
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