... Will observó que ella se esforzaba en no volver la cara, en no rehuir s sentimiento de culpa, y admiró su honradez y su coraje al tiempo que sufría por que la niña tuviera que separarse de su daimonion.Entre ellos había una corriente tan fuerte de sentimiento que hasta la atmósfera estaba cargada de electricidad.
Pantalaimon no preguntó por que, pues ya lo sabía; y no preguntó a lira si quería mas a Roger que a él, ya que también sabía la respuesta. Y sabía que si él decia algo, Lyra no podría resistirlo; de modo que el daimonion guardó silencio para no disgustar al ser humano que le iba a abandonar, y ambos fingieron que la separación no les dolería, que muy pronto volverían a reunirse, que todo saldría bien. Pero Will sabía que la niña tenía el corazón destrozado...
Entonces Lyra se puso a sollozar tan apasionadamente que incluso en aquel mundo donde los sonidos quedaban sofocados por la niebla produjo un eco, aunque por supuesto no era un eco sino la otra parte de su ser que sollozaba desde la tierra de los vivos mientras Lyra se alejaba hacia la tierra de los muertos.
- Mi corazón Will...- gimió la niña aferrandose a él con la cara contraída en un rictus de dolor...
Una parte de ese dolor era físico. Will seintiò como si una mano de hierro le estrujara el corazón y se lo arrancara entre las costillas, y se oprimió el pecho con las manos en un vano intento de impedirlo. Era un dolor mucho más profundo y terrible que el que había sentido al perder los dedos. Pero al mismo tiempo era psicológico, como si alguien le arrancara en contra de su voluntad algo secreto e íntimo. Will se sintió abrumado por una mezcla de dolor, vergüenza, temor y rabia, porque él mismo había causado aquel angustioso dolor.
Phillip Pullman.
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