"..."El hambre nocturna es un espíritu maligno que actúa independientemente de la personalidad de cada uno". El alcohol, la violencia, las drogas también lo son. Y el amor. E incluso la dieta. Todas las formas de dependencia son iguales. Viven, ni para bien ni para mal. Después, al final, uno se cansa de ellas. O se cansa o llega a un punto sin retorno. Una de las dos cosas. Aun sabiendo que un día nos resultarán insoportables, las vemos volver como olas. Cambian de forma, lavan la playa, se expanden y se retiran, tranquilas, impetuosas. Se repiten y después desaparecen. Paisajes lejanos. La eterna playa de la vida que trae tensión y calma. ¿Que son? ¿Que miramos a través de ellas? "
Banana Yoshimoto, Amrita
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