jueves, 10 de julio de 2008

Una de banana por favor.

"..."El hambre nocturna es un espíritu maligno que actúa independientemente de la personalidad de cada uno". El alcohol, la violencia, las drogas también lo son. Y el amor. E incluso la dieta. Todas las formas de dependencia son iguales. Viven, ni para bien ni para mal. Después, al final, uno se cansa de ellas. O se cansa o llega a un punto sin retorno. Una de las dos cosas. Aun sabiendo que un día nos resultarán insoportables, las vemos volver como olas. Cambian de forma, lavan la playa, se expanden y se retiran, tranquilas, impetuosas. Se repiten y después desaparecen. Paisajes lejanos. La eterna playa de la vida que trae tensión y calma. ¿Que son? ¿Que miramos a través de ellas? "



Banana Yoshimoto, Amrita

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