...Y vio la mujer que el àrbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y àrbol codiciable para alcanzar la sabidurìa; y tomò de su fruto, y comiò; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.
Y fueron abierlos los ojos de entrambos y vieron la verdadera forma de sus daminions y hablaron con ellos.
Pero cuando el hombre y la muer cono cieron a sus daimonions, supieron que ellos habián sufrido un gran cambio, ya que hasta aquel momento parecía que iban al unísono con todas las criaturas de la tierra y del aire, y no habia diferencia entre ellos:
Y vieron la diferncia y supieron del bien y el mal; y sintieron vergüenza y cosieron hojas de higuera para cubrir su denudez...
Luces del Norte
Phillip Pullman.
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